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Veracruz: El Gordo y el Flaco
 

Por Francisco Montfort Guillén
 

La cultura ciudadana se forma también con la lucha diaria para contener la arbitrariedad del Estado. No una y heroica vez, sino de manera continua y obcecada. No con la gloriosa violencia revolucionaria, sino con la sencilla y permanente mutación del poder para convertirlo en factor del progreso de todos. En esta tarea sin gloria pero insustituible, los ciudadanos requieren del ejercicio de la memoria. El ejercicio de la memoria como una acción permanente encaminada a no olvidar el pasado presente, y a recordarle al poder, al Estado, a los gobiernos, a las elites económicas las injusticias, las desigualdades, los privilegios que con sus acciones ha conformado nuestra situación actual.



Muchos de nuestros males fueron gestados por las acciones de los gobiernos de la monocorde cuerda política que sucedía a sí misma. Las crisis que rompieron el idílico paisaje que envolvía a la nación, de acuerdo al discurso gubernamental, se inició silenciosamente en 1965 con el fin del crecimiento económico sustentado en la tierra disponible y la mano de obra barata. Hizo su estruendosa y miserable entrada espectacular con la severa crisis de 1973, debida a los aumentos de precios de las materias primas, que afectó la producción interna del petróleo y frente a la cual el gobierno no supo como responder y perdió, en tanto salida de flujos ilícitos, el equivalente al 4.4% del PIB. Eran los inicios de lo que más tarde llamarían globalización de la economía, y el gobierno, en lugar de tomar el camino de pertenecer al mundo, escondió la cabeza, creó un Centro de Estudios del Tercer Mundo para fustigar la internacionalización de las cadenas productivas y pretendió fortificar la cerrazón de nuestra economía.



En 1976 la crisis fue por la balanza de pagos, que produjo una fuerte devaluación de nuestra moneda y el inicio de la espiral inflacionaria. Las pérdidas por flujos ilícitos que abandonaron el país fue de 5.6% del PIB. En 1982 estalló la crisis de la deuda, quebró el país, perdimos la tranquilidad para los negocios e inició la debacle financiera. Nos saquearon nuevamente y el país perdió en flujos ilícitos 5.3% del PIB. Para 1986 se produjo una nueva crisis del petróleo y los flujos ilícitos se elevaron a 8.1% del PIB. En 1994, con la llamada crisis del peso, o error de diciembre, o Efecto Tequila, los flujos financieros ilícitos acumularon 3.8% del PIB. El país perdió sumas fantásticas de dinero por la salida de flujos ilegales, pero también legalmente perdió fabulosas cantidades de bienes o activos, empleos, recursos humanos, tranquilidad y seguridad: se multiplicaron por millones y aceleradamente los pobres y se cancelaron, también por millones, las expectativas de por lo menos tres generaciones de seres humanos. Ahora debemos sumar las pérdidas de la crisis mundial, que para México significaron la salida de flujos ilícitos equivalentes al 8.8% del PIB. Todo esto sin considerar el lavado de dinero de las actividades ilegales. (Dev Kar, México: Flujos Ilícitos, Desequilibrios Macroeconómicos y la Economía Sumergida, Global Financial Integrity, enero 2012.).



Ese es nuestro pasado presente. No son rencores o las sombras de las equivocaciones, promesas incumplidas y mentirosos discursos gubernamentales. Son unos cuantos seres humanos con fortunas cuantiosas y otros millones en la pobreza que no podemos echar al olvido, no debemos eludir ese pasado porque forma nuestro presente y con él convivimos diariamente.



La desigualdad inicia con la alimentación, afirmaba y lo demostraba F. J. Clavijero. Esta expresión de la desigualdad demuestra, a simple vista, los efectos de una sociedad enferma, una sociedad saqueada, desorientada, que ve el futuro como huída y parece incapaz de ver en su pasado inmediato las causas de su situación actual. La Cámara Nacional de la Industria del Vestido realizó una investigación, que incluyó Veracruz, mediante una encuesta y trabajo de campo sobre dimensiones antropométricas, titulada  «¿Cuánto mide México?, el tamaño sí importa» para construir un Índice de Masa Corporal actualizado de los mexicanos, hombres y mujeres. «Tiene México sobrepeso de mil millones de kilos» tituló El Universal (8/II/2012) su nota para llamar la atención sobre este grave problema nacional. La investigación fue realizada con fines empresariales y económicos, «para evitar desperdicio de materia prima y acumulación de inventarios. «El mexicano promedio pesa alrededor de 70 kilos y mide menos de 1.65 metros. Más allá del punto de vista estético, esta combinación es importante porque representa sobrepeso… un Índice de Masa Corporal riesgoso para la salud…, Margarita Vega, Pesan mexicanos siete kilos de más, Reforma, 8/II/2012». La gordura vista como resultado contrario a la salud y la bonanza, como uno de los efectos de la desigualdad.



La contraparte de esta investigación la ofrece el Consejo de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. A pesar de que entre 2008 y 2010 «se incrementaron las coberturas básicas de educación, acceso a los servicios de salud, calidad y espacios de la vivienda, los servicios básicos en las viviendas y seguridad social, ésta última especialmente en la cobertura de la población adulta mayor… La población en situación de pobreza ascendió a 52 millones de personas (46.2% del total de habitantes) en 2010, lo cual representa un aumento de 3.2 millones con respecto a 2008…”. El incremento del número de personas en situación de pobreza estuvo relacionado básicamente con el crecimiento de la población que carece de acceso a la alimentación… así como la reducción del ingreso real de los hogares… y la fluctuación constante de los precios de los alimentos”. (ibíd.).



La pobreza alimentaria se traduce en desnutrición, en falta de alimentos, en detenimiento del desarrollo cerebral de los mexicanos famélicos. Sin un cerebro en buenas condiciones, desaparecen las ventajas del bono demográfico, pues el capital humano es, centralmente, un cerebro capaz de sostener la evolución de cada persona. Sin alimentos la fuerza laboral languidece y resulta incapaz de aumentar su productividad, su competitividad, y por ende, sus ingresos: el círculo infernal de la verdadera pobreza. En México, El Gordo y el Flaco no son los referentes de los famosos cómicos norteamericanos, ni de los mexicanos Viruta y Capulina. Son las dos caras de un saqueo, de una tragedia, son las caras de la moneda de la desigualdad.



El estado de Veracruz ocupa el primer lugar en el incremento del número de pobres. En 2008 representaron 3.86% y en 2010 4.45%. La prensa hace escándalo sin análisis. «hay dos estados, apunta el veracruzano Macario Schettino, que aportan más de 20% de los pobres: Estado de México con seis y medio millones y Veracruz, el estado del gobernador que manda efectivo por avión, con cuatro y medio millones. Nada más 11 millones entre estos dos estados…Tampoco hay comentarios acerca del crecimiento de la pobreza extrema de estas dos entidades: 200 mil mexiquenses y casi el mismo número de veracruzanos se sumaron a la pobreza extrema en dos años, mientras que la cantidad en el país se mantenía estable. El Universal, Pobreza Política, 10/II/2012».



Esta desoladora realidad sucedió ante nuestros ojos. Los pobres en pobreza alimentaria y extrema pobreza crecieron en número mientras el Gobierno del Estado recibió los presupuestos federales más altos de su historia. Aumentó la desnutrición, la falta de acceso a los alimentos y también la gordura por dietas inadecuadas, mientras el Gobierno del Estado incrementó hasta niveles irracionales la deuda pública que todos pagaremos, los que comemos y los que no tienen para comer, los flacos desnutridos y los gordos anémicos, sin que exista en contrapartida mayor bienestar individual y colectivo. La desmemoria sobre nuestro pasado presente, sobre nuestro presente sin salidas por un pasado inmediato de desastre, es la más dañina de nuestras debilidades ciudadanas. No cedamos frente al impulso promovido por los medios de comunicación de alentar la cultura del olvido, la cultura del elogio al poderoso en turno y la cultura de culpabilidad al otro, todas contrarias a la cultura ciudadana y a la lucha de la memoria contra el olvido. Este es el círculo infernal del vasallaje, contrario a la espiral de la dignidad democrática. Usted elija en cuál quiere vivir.








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Las prisas…
 

Por Francisco Montfort Guillén


Venga, mire, pase, vea lo que le estoy ofreciendo. Acérquese, yo no le vengo a decir mentiras. Yo no le vengo a engañar. Póngase acá de este lado, mire, por acá señorita, señora, ama de casa. No más háganme cancha, atrás de la raya que estoy trabajando, hágase a un lado que voy a trabajar. Abran el círculo para que todos vean, se enteren que aquí no hay trucos, mire, todo es real, compruébelo con sus propios ojos. Que no le digan, que no le cuenten, que no lo sorprendan señor, joven, abuelito.



Aquí yo les voy a mostrar unos productos, mire, que curan todo, pero no son productos milagro, como dicen en la televisión, no, no, no: vea, se trata de un Kit. completo para hacer frente a las prisas y ver la vida con optimismo. Vea, sin compromiso alguno, mire lo que le vengo mostrando, señor, señora, no es un engaño, no, mire, compruebe con sus propios ojos, sus propios oídos que lo que le vengo ofertando por el módico precio de su voto y su confianza. Este Kit. le cambiará la vida, no, no lo voy a engañar, ni quiero hacerme millonario, mire, yo me gano la vida honestamente.



Dígame señor, señora, señorita, joven, ¿a quién no le han agarrado las prisas? ¿A quién no se las seguirán agarrando? Sin albures ni malos pensamientos, honorable público, yo les voy a mostrar frente a sus propios ojos estas invenciones mexicanas, auténticamente nacionales, fruto de la calidad educativa de nuestra universidad y de la distribución social del conocimiento, mire, lo que verá a continuación es la revolucionaria manera de invalidar las teorías del la luz y del sonido, de una manera práctica, sencilla y eficiente.



A ver dígame usted, señorita, usted jovencito, ¿son novios? No, no se sonrojen, miren ustedes, yo les vengo a ofrecer confianza y optimismo. ¿Le ofreció usted la rosca y le salió el niño? Ya no hay de qué preocuparse, mire, para eso vengo a decirles que en este momento el primer factor para que usted deje de preocuparse es que ustedes están frente al mejor método, el más experto en fabricar tamales que acompañan la petición del milagro. Señorita, joven: que no les ganen los miedos, porque la Virgen de la Candelaria tiene milagros pa´todos. Recuerden incrédulos queloque se le ofrece a nuestra Santa Patrona, con devoción sincera, es efectivo para que se nos cumplan nuestros milagritos. No, no se preocupe usted trabajador, estudiante, ama de casa: los milagros que se le piden a La Candelaria si los hace efectivos, pues son el testimonio y contraparte de que las riquezas ofrecidas, cuando se levanta al Niño. Son acciones que están santificadas pues son cobijadas por la milagrosa oración «que no/que no/ que no quede huella».



Vea usted curioso público que me honra con su presencia lo sencillo que resulta vencer las prisas. Escuche usted bien. Pa´todos los que les ganan las prisas y padecen de sueños húmedos, de eyaculaciones precoces, pa´ los amantes del «rapidín», de los matrimonios al vapor, pa´ los posmodernos amantes de la comida rápida y para los afectados por la comida contaminada y sus consecuentes «seguidillas», pa´ los que viven con el vértigo de la rapidez de una vida posmoderna. Este es un Kit. sensacional y al alcance de todos. Si ya sabe hacer los tamales, lo primero que necesita es una madrina, una buena madrina que tenga el título, aunque no sea maestra, para que dirija su humilde sindicato. Usted no se preocupe si no le enseña a leer, escribir y hacer los números. Eso es cosa del pasado gracias a la educación a distancia, el modelo flexible y el programa aula. Lo importante es que su madrina lo ponga a dirigir un partido, no de futbol, sino político. Y lo apoye para ejercer el poder, que no el saber, que éste, ya a nadie le importa.



Es gracias a la audacia que proporciona la ignorancia que usted puede desplazar objetos materiales venciendo la velocidad de la luz y del sonido. Cómprese un par de maletas de llamativos colores, llénelas a reventar con papeles coloridos, que pesen mucho. Piense en una gran metrópoli con todos los servicios comerciales, bancarios, financieros. Lo que usted va a lograr supera con mucho a las fantasiosas aspiraciones científicas de lograr la tele transportación de la materia. Ponga, detrás de cada maleta, una persona fuerte y de su confianza pa´que las suban a un avión. Antes de que su avioncito despegue a la ciudad que usted eligió, viene lo bueno. Por tan sólo la módica acción de que usted me brinde su voto y su confianza, yo le voy a revelar el milagro de La Candelaria. Mire, aquí no hay truco ni hay engaño. Justo en ese momento, le llama por su celular o por su Nextel, al que más confianza le tenga, a un amigo millonario (pa´que valga la pena la jugada). Le apuesta que usted es capaz de realizar una acción que dejará con los ojos abiertos a todos los científicos del mundo. Usted le asegura a su amigo que posee un método de entrega de mercancías expreso que es más rápido y seguro que las emisiones de información que se transmiten por esos aparatos arcaicos que les llaman computadoras.



Confirmada la apuesta, (la cantidad a apostar en devaluados pesos mexicanos, se la dejo a su consideración) usted le pide a su confiado y millonario amigo, que le deposite la suma acordada en su cuenta bancaria. Acuerdan el momento exacto para que, cuando su amigo realice la operación bancaria, usted les apriete a sus mensajeros ahí donde el oso se hace bolas, para que salgan disparados a dejar su encargo en vuelo súper-rápido, pasen los controles, lleguen a entregar los papeles y, además le asegura usted que, como esos papeles tienen que ser arrojados desde el aire en la fiesta de La Patrona, acá mismo, ese mismo avión traerá de regreso el confeti de colores para alegrar las festividades. Todo esto lo podrá usted hacer mientras la lenta transacción bancaria que realiza su amigo confiado y millonario, tardará días y días completos sin que en su cuenta aparezca el dinero de la apuesta.



Este es el Kit. que yo le vengo ofreciendo, señor, señora, señorita, joven. Sin ningún esfuerzo aparecerá, mucho tiempo después, pero con toda seguridad, en su cuenta bancaria, dinero constante y sonante, es un decir, porque usted más bien dispondrá de dinero legal, seguro, insospechadamente limpio que podrá mover mediante tarjetas de crédito, cheques y toda esa bola de papeles bancarios cuyo manejo es tan lento y engorroso. Pero mi oferta no para con todas estas maravillas. Lo que yo le ofrezco como pilón es un manual para convertir en héroes a los que hacen transacciones fallidas, un manual para autoinmolarse como víctimas y un grupo numeroso de periódicos y periodistas dispuestos a construir cortinas de humo y a culpar a sus críticos por hacerle una campaña sucia de desprestigio por estos experimentos científicos. También es deagrapas este frasco con corchos húmedos. Con ellos puede prepararse un tesito o usarlos, para que usted se lo coloque, según instrucciones anexas, en donde crea conveniente, si es que le siguen ganando las prisas.



 Si a cambio de su voto en las próximas elecciones y de su confianza, usted no quiere hacerse de este fabuloso producto que le vengo ofreciendo. Si usted es de los que creen todavía que la información viaja más rápido a través de datos codificados mediante emisiones de luz, eso significa que usted no vive en la modernidad local, no cree en los milagros, no tiene confianza en su amigo millonario, o no tiene amigos millonarios, o no tiene una madrina maestra que lo proteja, o usted si sabe leer, escribir y hacer números. Si es su caso, usted no se preocupe, señor, señora, señorita, para usted traigo este otro producto, mire yo no vine a engañarlos ni a decirle mentiras…
































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Astronómica, gastronómica



Por Francisco Montfort Guillén



De la satisfacción de necesidades básicas a la satisfacción de necesidades estéticas. De la caza y la recolección a la domesticación de la reproducción de animales y plantas. De la producción alimentaria de subsistencia a la abundancia autosuficiente y al dominio de los aparatos reproductores mediante el conocimiento genómico. La evolución es astronómica. No obstante, existen sociedades que mueren por falta de alimentos y otras que mueren por excesos alimenticios.



La alimentaria es la producción clave en y para la vida. La cadena agroalimentaria es posiblemente el complejo de actividades humanas más universal y al mismo tiempo el más local. Une campo y ciudad, mercados internos e internacionales, ciencia y tecnología, producción y mercadotecnia, salud y enfermedad, placer y muerte. La comida es cultura que se ingiere y que es convertida en naturaleza humana. Somos, en buena medida, lo que comemos y cómo lo comemos. También, por supuesto, lo que bebemos. En otros términos: el genoma social llamado cultura nos entra por la boca.



El aparato digestivo, al igual que el «exocerebro» (este último concepto es de Roger Bartra), son los mecanismos mediante los cuales la naturaleza humana define los rasgos culturales de los pueblos. Nuestros sentidos, nuestros alimentos, nuestra visión del mundo es diferente a la de los rarámunis seminómadas de Chihuahua, o a la de los coras o la de los chamulas, tanto como es diferente a la visión y cultura de los franceses, italianos y españoles.



Si bien es cierto que la sociedad globalizada ha uniformado ciertas prácticas alimenticias, como la ingesta de comida rápida y de comida chatarra, aún persisten originalidades culinarias que conforman la singularidad de sociedades y de culturas. En la comida rápida no es lo mismo comer algunos insectos, como los chinos en sus calles, que las hamburguesas o los hot-dog de los gringos o los tacos de los mexicanos. Lo mismo que la infancia, la comida es destino. Pero éste último puede bifurcarse en cuantas «Guías de descarriados; Fuentes Mares dixit» puedan escribirse para orientar los caminos del buen gusto y del placer inocuo del buen comer y el buen beber, que suman lo que significa el buen vivir.



La buena gastronomía ha sido convertida en parte de esa actividad económica revolucionaria, promotora de la sociedad moderna, que ingleses y franceses nombraron turismo, que es a los servicios lo que la industria es a la producción masiva de bienes. Si los franceses, de inteligencia aguda, indican que en la solución de un delito hay que «seguir a la mujer», con esa misma agudeza se puede decir que si se busca el placer seguro, hay que «seguir a la buena comida». Sin duda los franceses han llegado a la sublimación de su gastronomía, al nivel de otorgarle un estatus de obra de arte, pues conjugan en ella, además de los sabores auténticos y los maridajes sublimes, la estética del diseño de los platillos, la adecuación de los servicios de mesa a los platillos a servir, junto con las bebidas adecuadas acopladas en un ritmo que permiten la degustación y la conversación acompasadas  a escala del placer humano.



Por estas mismas rutas han caminado los vascos y los catalanes en España. Han podido crear, con evidente influencia francesa, una comida original y auténtica. Son los portadores de la gastronomía artística de la Península Ibérica, sin que esto signifique que los platillos de Aragón y Castilla hayan perdido méritos. Sin embargo, en Vasconia y en Cataluña han sido erigidas rutas culinarias que impulsan el turismo, lo guían y no sólo lo acompañan.



El ejemplo cunde en otros países en los cuales la punta de lanza son los viñedos que ofrecen sus caldos acompañados de degustaciones culinarias para aportar nuevos saberes en maridajes insólitos. Así es en Chile y en Argentina, si bien sus cocinas no gozan de gran fama. En Perú, con una cocina premiada internacionalmente, son sus platos originales el Lazarillo que guía a los descarriados por los senderos del placer. En México cobran relevancia las rutas del vino en Baja California, en donde las catas de vino y los festivales gastronómicos reúnen a varios miles de personas de diferentes regiones del país y del extranjero.



En estos menesteres me he encontrado con buenos maestros del arte culinario y que gozan el placer de beber y comer según los cánones de Maimónides y de Balthazar. Rogelio Humberto Figueroa y Juan Antonio Nemi Dibb; por supuesto Ernesto Aguilar Yarmuch y su insustituible Silvana: Luz Angélica Gutiérrez y su inseparable Octavio Gil; el poeta Ángel José Fernández, quien publicó con Georgina Trigos libros altamente valorados de cocina regional, y algunos, no muchos, más.



Lo que resulta sorprendente es la ausencia total de ideas y de políticas públicas para colocar la gastronomía veracruzana como referente de la cultura nacional  y como atractivo turístico local. Por supuesto, como dice Ferran Adriá, el famoso y artístico chef, dueño del Bullit la creatividad en la cocina es intransferible, lo mismo que el buen gusto y la capacidad de sentir y vivir el placer de la buena mesa. ¿Cómo intentar hacer algo serio en Veracruz respecto al turismo gastronómico, sin políticas de seguridad alimentaria, que impidan las terribles y frecuentes infecciones estomacales, que se llegan a adquirir en nuestro estado con tan sólo mirar los alimentos; y con el mal trato que prodigan meseros y capitanes y las alteraciones de las cuentas? Así no puede construirse una cultura gastronómica digna de ese nombre, por más restaurantes que se abran con altos precios, comidas mediocres y vinos de precios estratosféricos. Ya lo entretuve. Mejor vaya a comer sabroso y sano. Dejemos el mundo en paz.














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«Nomás la puntita…»: de insinuaciones y propuestas indecorosas

Por Francisco Montfort Guillén

En México la ley es una insinuación, me afirmó contundente el doctor José Luis Soberanes cuando le interrogaba sobre el estatus de la legalidad en México. Con esa frase titulé la entrevista que fue publicada en la Revista Confluencias, la primera orientada y especializada en cuestiones electorales y políticas en el estado de Veracruz. En ese entonces, el académico era el director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Después ocuparía puestos de mayor relevancia nacional, incluida la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en los cuales demostró que su antigua conceptualización de la ley en México es una realidad tangible que afecta seriamente nuestra convivencia y desarrollo.

Suman millones de personas en el mundo para quienes las leyes son una especie de recurso mágico o la representación de la voz divina que actúa como Deus-ex-machina para modificar una realidad que nos resulta inadmisible. Así, en Estados Unidos, en muchos estados han sido elaboradas leyes que impiden la enseñanza de la evolución de la vida con base en las obras de científicos que aportan sólidas bases sobre las transformaciones, mutaciones y modificaciones de la naturaleza que explican nuestra existencia. Dichas leyes, por el contrario, exigen la explicación de la creación del universo como fruto de la obra de una sola divinidad. En ese país, ahora, se empieza a legislar para evitar que se enseñe a niños y adolescentes sobre las causas y efectos del cambio climático en tanto fenómeno impulsado por las acciones del hombre y su manera de producir y consumir mercancías: las leyes como protectoras de la huída hacia adelante.

En México también otorgamos a las leyes un poder sobrenatural. Imaginamos que promulgándolas modificaremos las conductas que sabemos son contrarias a nuestro progreso. En adición, aquí tenemos otras creencias que provocan una realidad esquizoide. Las leyes en general no tienen como propósito regular las conductas en aras del interés colectivo. Las leyes son la expresión de los deseos del poderoso. Y por ende, son leyes que se elaboran en contra de alguien. Carecemos de ejemplos permanentes de legislaciones exitosas que sean fruto de acuerdos políticos y civiles en aras del bien común.

El juego que todos jugamos en México es hacer creer que aceptamos las insinuaciones del aquí y el ahora («te juro que nos casamos») por un interés genuino y no por las circunstancias a que nos obligan o nos deleitan en determinado momento. A los mexicanos no nos atormentan las mentiras ni los incumplimientos (ni es «sólo la puntita», ni hay bodas) y por el contrario parece que encontramos profundo placer en la transgresión del orden jurídico: respuesta auténtica de autodefensa, una especie de anticultura autoritaria o de resistencia frente al autoritarismo del Estado, de la familia y en general frente a toda forma o institución de poder. Así hemos vivido hasta ahora, pues hemos sido incapaces, desde al menos 1997, de construir un régimen auténticamente democrático en donde las leyes sean el fruto de acuerdos civilizadores que promuevan su cumplimiento espontáneo y masivo y los castigos a las transgresiones sean realmente disuasivos, porque contribuyen a erradicar la impunidad y porque promueven que las mentiras, las falsas promesas y los incumplimientos sean considerados indignos y en su lugar sean instituidos como valores la formalidad, el respeto a las leyes, la verdad.

La violencia y la inseguridad delincuencial que vivimos son la otra cara de la misma moneda de la ilegalidad, la transgresión y la impunidad de nuestro sistema político electoral. El galimatías del sistema jurídico político-electoral es directamente proporcional a las mañas, picardías, chapuzas que desde siempre han acompañado el juego para acceder y detentar el poder en el sistema político fundado por las facciones triunfantes de la llamada Revolución Mexicana. En la guerra electoral de 2012 seguramente no habrá los 50 mil muertos de la lucha entre carteles y en contra de autoridades, pero si habrá millones de damnificados por una batalla que no respetará la legalidad establecida.

¿En verdad cree usted que el galimatías jurídico impide el desarrollo de la contienda política por el poder presidencial? ¿Realmente piensa que la situación actual en torno a los debates, la spotización de las campañas, las guerras sucias, las limitaciones al libre juego de las propagandas partidistas es resultado de la elección del 2006 y la reforma subsecuente? Pues lamento desilusionarlo, porque en realidad los partidos y candidatos jamás han dejado de hacer sus tranzas o transgresiones o astucias o chanchullos, como usted quiera llamarlos. Si existe un candidato experto en darle la vuelta a las leyes ese es Andrés Manuel López Obrador, con un PRD que maneja ya con destreza las transgresiones legales. Si existe un partido súper-experto en violar y servirse de las leyes de manera soterrada y hasta de manera hipócritamente elegante ese es el PRI, cualquiera que sea su candidato. Si existe un partido burdo pero sumamente aplicado en las mismas artes ese es el PAN. Si existen partidos descarados y cínicos en la transgresión de las normas enumere aquí a todos los partidos pequeños moral, política y electoralmente.

Las leyes electorales «democráticas» se elaboraron en contra del PRI y desde el año 2000 para frenar el poder del PAN. Todos los partidos y candidatos violan las leyes que sus diputados aprueban. Y es así por razones culturales. Las leyes han sido convertidas en guillotinas, como las manejan las televisoras, en proposiciones indecorosas, más que en insinuaciones de buena conducta, como las manejan los partidos. Y como las asumen muchos ciudadanos, que no respetan las leyes de tránsito, de construcción y cualquiera que se interponga entre su santa voluntad y las molestas legislaciones. Joaquín López Dóriga, molesto porque el TEPJF lo enlista entre los periodistas que presuntamente violaron las leyes electorales, escribe desafiante y estúpidamente que no se presentará a declarar sino es frente a un Ministerio Público o ante un juez, ignorando en que el Tribunal Electoral Federal, quienes reciben las quejas o recursos, los interpretan y proponen exoneraciones o sanciones son jueces. El periodista prepotente desprecia las leyes y a los jueces electorales por las mismas razones que se han expuesto en esta columna. Y eso que  le mostraron «nomás la puntita» legal.


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Gobernar

Por Francisco Montfort Guillén

Las organizaciones sociales complejas presuponen la facultad de auto-organizarse. Pero su misma complejidad exige de una gobernación que las comande. La afortunada complementariedad entre una dirección y una organización competitivas ofrece como resultados instituciones públicas y organizaciones privadas exitosas. Sin un liderazgo competente, cualquier organización pierde eficiencia y eficacia.

La verdadera democracia exige, en consecuencia, no sólo que los procedimientos institucionales de elección sean legales, equitativos. Los partidos están obligados a proponer y respaldar a candidatos con el perfil adecuado al puesto que desempeñarán en el poder ejecutivo o en el legislativo. Los ciudadanos, por su parte, están en la obligación de analizar, evaluar y elegir no al «candidato de sus preferencias políticas» sino a la persona que en ese momento resulte la más adecuada para resolver los problemas del país, del estado o del municipio. Las libertades de los partidos para proponer candidatos y las libertades de los ciudadanos para elegir deben tener como horizonte el bien de la república, no las camarillas de militantes y amigos del candidato ganador.

Cuando la organización presenta debilidades y amenazas fuertes para su evolución y desempeño, aumentan las exigencias de los responsables de conducirla. Es el caso de la sociedad mexicana. La situación actual exige otorgarle menos peso a las consideraciones ideológicas y partidistas que entran en juego en las elecciones políticas. Las crisis entremezcladas que agobian a nuestra sociedad debieran obligar a los ciudadanos a dar mayor peso en sus análisis al escrutinio de las cualidades y fortalezas de los candidatos a la presidencia de la república.

No se trata de seleccionar al individuo  que pueda estar por encima de las instituciones, ni que éstas ahoguen el liderazgo que toda gobernanza exitosa exige. El equilibrio entre organización institucional y liderazgo personal resulta fundamental en este momento histórico. Conjugar la racionalidad de la gestión o administración pública con la lógica de la política es el gran desafío de las sociedades. Cuando lo construyen, el resultado es un savoir-faire sobre lo público que catapulta el desarrollo, la modernidad y la democracia hacia nuevos niveles de acción histórica.

De acuerdo a nuestras experiencias históricas será difícil aspirar a que nos gobierne el príncipe filósofo, pero sí es factible detener el ascenso de los príncipes idiotas. No podríamos nuevamente llamarnos a engaño si equivocamos la elección del presidente. Escribe Andrés de Luna: «¿De Vicente Fox qué podría pensarse? Ni siquiera en una pesadilla, luego de ingerir un kilo de carnitas y dos tortas guajolotas por la noche, se podría imaginar al ex Presidente con un libro en la mano. El guanajuatense fue inhóspito ante las letras y la inteligencia, Fox tuvo por único refugio la tontería a flor de piel, la genuina, la que brota desde el fondo del alma». (Letrados e iletrados, Enfoque, Reforma, 15/I/12).

Nuestra realidad sociocultural está muy alejada de las realidades europeas. Lo cual no obsta para que nos sirvan como referentes. Václav Havel afirmaba a propósito de sus compatriotas: «Soy de un país lleno de impacientes. Quizá son impacientes porque llevan tanto tiempo esperando a Godot que tienen la impresión de que ya ha llegado. Ese es un error tan fundamental como esperarlo. Godot no ha llegado… A veces nos hace falta hundirnos en lo más profundo de la miseria para reconocer la verdad, del mismo modo que nos hace falta caer hasta el fondo del pozo para descubrir las estrellas». (André Glucksman. Václav Havel es la Europa del futuro, El País, 3/I/2012). El líder checo se negó a fungir como Mesías, a vivir en la mentira, a realizar una «cacería de brujas» en contra de los comunistas de su patria, en la cual casi todos fungían como vigilantes, como delatores. Propuso y construyó salidas para la convivencia entre los checos, otorgó fundamentos a la regeneración del poder desde una visión anclada en el humanismo europeo, la mejor tradición cultural de occidente.

El filósofo francés describe así al escritor y jefe de Estado: «La modestia rigurosa de Havel… le impedía mezclar cielo y tierra… La fortaleza de Václav Havel, la fuerza de la disidencia, ese “poder de los sin poder”, fue lo que el filósofo Patocka denominó “solidaridad de los quebrantados”. Un hombre que aquel intelectual que tanto inspiró a Havel explicaba con detalle: “Quebrantados porque se ha sacudido su fe en la luz, la vida, la paz…”». Nuestra sociedad está sin bases para expresarse así de alguno de sus políticos y no por falta de ganas: lo que faltan son los seres humanos dedicados a la política con las cualidades intelectuales, morales, éticas que la inspiren.

Con lo que cuenta la sociedad mexicana es, por ejemplo, con «Un frasco peligroso:… Enrique Peña Nieto es un frasco sin etiqueta porque carece de contenido propio… Peña Nieto será lo que otros viertan en el recipiente. Es un envase, un frasco vacío. ¿Alguien puede dudar del peligro que significa beber de un frasco sin nombre? Lo advirtió Manlio Fabio Beltrones y creo que tiene razón: un político sin ideas es un político peligroso… sus respaldos provienen de su vacuidad. ¿Qué mejor para los grupos de interés en México que patrocinar a un político atractivo que no representa el inconveniente de pensar por sí mismo?...: no solamente se trata de un político ignorante, sino de un político sin fibra, un cartón sin constitución propia, un estuche sin esqueleto… El tropiezo de Peña Nieto no lo convirtió en un político temible sino risible… se ganó la peor de las descalificaciones para un hombre que aspira al gobierno: el ridículo… el candidato priista perdió algo más que la imagen de vulnerable: perdió respetabilidad». (Jesús Silva-Herzog Márquez, Un frasco peligroso, Reforma, 9/I/2012).

Sergio González Rodríguez  ejemplifica magistralmente los dichos de Silva-Herzog Márquez: «… se acaba de publicar una novela notabilísima, de un narrador que está llamado a llenar el hueco que Juan Rulfo dejó en las letras mexicanas: México, la gran esperanza, del mexiquense Enrique Peña Nieto. La novela de Peña Nieto, editada por Grijalbo, es producto de un ambicioso plan de reescritura:… para ubicarse como el mayor esfuerzo creativo que algún escritor haya consumado en lo que va del siglo. Novela de formación de un carácter, bildungsgroman forjada en Toluca… México, la gran esperanza ha recibido el beneplácito de de otros distinguidos maestros de la ficción mexicana, como el coloso de la fantasía, Carlos Salinas de Gortari, y el reconocido estilista de la lengua Mario Marín. Narrativa, no política es lo que necesita el país. Relatos ficticios y nada de hechos… basta de atacar al joven narrador; basta de enconos, que ningún rencor manche su genialidad, déjenlo ser y… llegar». (Novela de la década, El Ángel, Reforma, 15/I2012).

La realidad mexicana es descrita así por Andrés de Luna: «Se sabe que ni en la izquierda ni en la derecha el signo del saber es algo que se muestre iluminador. Más bien, estos políticos “restablecen la antigua ignorancia”. Son portadores de la vaguedad intelectual que requiere de “escribidores” asesores y toda una variedad de matarifes de los saberes y de las palabras».

André Glucksman habla de Havel de esta manera: «El disidente no es una noble alma indignada que vocifera desde el pedestal de su virtud presuntamente perfecta, sino que es alguien que ha sabido volver su indignación contra sí mismo y contra los sueños complacientes con los que había alimentado hasta entonces la pasividad general y la complicidad individual. El enemigo no es un demonio maloliente ni el sistema todopoderoso, sino nuestra servidumbre voluntaria, esa afición tan común a cerrar los ojos y dormir tranquilos, suceda lo que suceda». ¿Estará enterado Andrés Manuel López Obrador de estos conceptos? ¿La izquierda contará con intelectuales que piensen por fin por sí mismos?

















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AMLO: ayatola, mártir, lobo, operador

Por Francisco Montfort Guillén

Entrarán a jubilación las estrofas combativas de nuestro himno nacional, propias de un país a la defensiva, agredido y dispuesto a convertirse en una nación y sobre todo en una verdadera Patria (madre y padre al mismo tiempo) para todos los mexicanos. Pasarán a retiro Jaime Nunó y Francisco González Bocanegra. La Nueva República, viejo sueño de Porfirio (el aferrado al poder, pero el de este siglo), cantará como himno All you needs is love y The Beatles pasarán a formar parte de nuestros Hombres Ilustres. Los uniformes escolares, del personal de salud, de los trabajadores de las empresas estatales, las ropas de los empleados, funcionarios gubernamentales y políticos serán de la marca Benetton para dejar constancia de su inclinación a vivir Sin Odio (UNHATE).

«Todo lo que necesitamos es amor» y «honestidá» para crear millones de empleos ¡millones! durante los primeros 100 días de la nueva República Amorosa, de acuerdo al predicador. La transición mexicana tiene un giro inimaginable, impensable e inédito. La democracia mexicana hará que el gobierno se mueva del nacional-catolicismo al nacional-cristianismo. La autollamada izquierda (en realidad los verdaderos herederos del capitalismo de Estado corporativo del Tata Lázaro) deja atrás la separación iglesia-Estado. Ahora nos ha dado la certeza de que la cultura laica será cosa del pasado decimonónico. La República Amorosa estará sustentada en los valores cristianos, no en los que corresponden a la religión laica de la política democrática en torno a la libertad, igualdad, fraternidad, solidaridad, mutualidad.

La militancia de la autollamada izquierda ha vivido un nuevo milagro de revelación divina. A sus líderes se les apareció el Moisés Demoscópico para leerles las tablas de la Popularidad y el Posicionamiento. Sólo ellos conocieron los cinco nuevos mandamientos de la Revelación Encuestadora. Los militantes y simpatizantes nada saben del acuerdo político entre sus dos Mesías. El Tropical, responsable de la conducción del pueblo bueno hacia la tierra prometida, del edén amoroso. Y el nuevo Mesías del Altiplano, este último encargado de asegurar el dominio sobre la meca, sobre la cuna de la civilización cristiano-nacionalista, en el Antiguo Régimen supuestamente liberal, para defenderla de los asaltos de los nacional-revolucionarios y los católicos-demócratas.

No debiera sorprendernos este nuevo episodio de la religiosidad política mexicana. Gracias a la influencia religiosa católica ha sido posible formar un pueblo con  mentalidad redentora. El Estado mexicano como el sujeto que redime a un pueblo por medio de su sistema de gobierno, de origen nacional-revolucionario, basando su ideología en la aceptación natural de la pobreza en tanto factor cultural de pertenencia al pueblo bueno, del pueblo que sufre, que llora pero que es feliz, noble y dócil: un pueblo formado por millones de Cantinflas, de Pepe El Toro, de Chachitas, de Chorreadas, de Campeones sin Coronas. Bienaventurados los pobres… porque ellos recibirán una credencial del PRI, del PAN o del PRD para que sanen sus enfermedades, cubran sus carencias, remedien sus pobrezas mediante los programas de apoyo social de los gobiernos redentores.

El «pueblo bueno» será salvado por el Mártir del Calvario Electoral, el ofendido por las instituciones, la víctima del robo de votos, el agredido por los medios de comunicación y sus contrincantes, el honesto y sufrido, el austero y republicano que al igual que los pobres es bienaventurado porque lucha contra los malos ricos, mafiosos sin escrúpulos que no han podido corromperlo. Representa su propia película nacional: es el Mario Moreno, el Pedro Infante que personifica la felicidad.

La sagacidad del líder predicador será puesta al servicio de fundar un nuevo régimen. ¿Con cuáles elementos? Con la «honestidá y la igualdá» de su «República Amorosa» en la cual el «pueblo bueno salve al pueblo bueno». No será la construcción de un sistema democrático para los ciudadanos, en donde los individuos, las personas tengan libertad para decidir y construir el proyecto de vida que más les satisface y que son capaces de llevar a la práctica. No es la república federal y liberal soñada y ejercida durante la Reforma por los hombres y mujeres que nos construyeron el sentido de Patria.

La aspiración de la autollamada izquierda, en el proyecto de su inicial Mesías, es la reconstrucción de un pasado de capitalismo de Estado, corporativo y asistencialista. AMLO se ve a sí mismo como la fusión de figuras históricas de sus antepasados los revolucionarios. Aspira a ser  el nuevo Plutarco Elías Calles, el fundador del régimen convencionalmente llamado nacional- revolucionario y el nuevo Tata Cárdenas, el constructor del sistema convencionalmente llamado priista, si bien su nombre proviene del alemanismo. No está en su horizonte, ni siquiera, las iniciativas del nuevo Mesías del Altiplano en sus políticas de género, de diversidad sexual, de matrimonios heterodoxos. ¿Es viable la fundación de este tipo de república? ¿Es este tipo de proyecto el que le conviene a la sociedad mexicana?

Quienes apoyaban la idea y el proyecto de impulsar una candidatura de tipo socialdemócrata moderna se han quedado en una situación incómoda. Los intelectuales abajo firmantes que suscribieron los apoyos a Marcelo Ebrard (José Woldenberg entre otros) y algunos otros connotados escritores liberales como Enrique Krauze y Jesús Silva-Herzog Márquez  difícilmente apoyarán a López Obrador y no tanto por sus afectos personales, sino porque el proyecto cristiano-revolucionario de López Obrador lo estiman contraproducente para el bien de la democracia liberal.

AMLO no es un peligro para México, pero sí lo es para los proyectos de continuidad y cambio enarbolados por el PRI y el PAN. Lo es porque el lobo es un gran operador y capaz de seducir a parte de la sociedad mexicana cansada de los gobiernos federales panistas y, antes, priistas. No son pocos los autodenominados «progresistas» dispuestos a olvidar las verdaderas conductas y la manera de ser de Andrés Manuel. Para ellos, el predicador del amor sólo cambiará el discurso, las apariencias de sus conductas para tratar de ganar las elecciones. Como dice Jorge Castañeda: «Apuesto a que muchos de los que sí le encontraron atributos de renovador de la izquierda, del Lula mexicano, en Ebrard el «Ulises nahuatl», el héroe del autosacrificio, convertido ya en el Mártir de la Unidad de los nietos de Don Plutarco y de Don Lázaro (…); hoy van a descubrir esas virtudes en el propio AMLO. Van a congratularse de que ya fue a Estados Unidos y España; que se reúne con empresarios; que ya tiene un discurso para las clases medias; que se va a comprometer a no hacer plantones ni mandar a las instituciones al “diablo”. Allá ellos. Lo único que muere después de la esperanza es el “autoengaño”. (AMLO “reloaded”, Reforma, 17/XI/11).

Si existen dudas de que a los adultos se nos dificulta cambiar nuestra manera de ser, recordemos la primera propuesta que ya ofreció públicamente AMLO para que los dirigentes de los partidos que lo apoyan se registren como «candidatos juanitos» o candidatos «patitos». Los dirigentes del Partido del Trabajo ya aceptaron y el dirigente de Movimiento Ciudadano (antes Convergencia) lo hará en breve. Es una burda patraña para darle vuelta a la ley y disfrutar de las prerrogativas electorales de las precampañas. AMLO acusa que lo hace así porque la ley es «injusta». Tiene razón. Pero los cambios a esa ley que hoy volverá a burlar fueron diseñados por sus afines, desde el rencor y el revanchismo que él personalmente construyó durante el proceso electoral de 2006. Y la «injusticia» es para todos, menos para los partidos, que se quedaron con las subvenciones gratuitas en los medios de comunicación y aumentaron sus prerrogativas económicas para sostener sus burocracias, comprar votantes y pagar sus estrategias electorales «por tierra». Los perjudicados fueron los ciudadanos y el ejercicio de la libertad de expresión, disminuidos en sus derechos y ejercicio.

Aunque ahora se ven remotas, las posibilidades de que gane AMLO pueden eventualmente crecer hasta colocarlo en posición de triunfar. Si este fuera el caso, más vale discutir en serio sus propuestas. Es evidente la necesidad de realizar profundas reformas en el sistema. También lo es el cansancio, el fastidio y la repulsa de millones de mexicanos respecto a la situación actual. De aquí que una campaña inteligente puede posicionarlo como una esperanza de cambio, que sin dudas él representa. Y algunas de sus propuestas son más que atendibles: son necesarias. AMLO ha profundizado su ideología político- religiosa y resulta preocupante su papel como ayatola del cristianismo-revolucionario, que en poco se parece al protestantismo descrito por Max Weber como promotor del espíritu del capitalismo.








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¿México verde?… está verde

Por Francisco Montfort Guillén

De la caza de animales y la recolección de vegetales, el ser humano transitó hacia la domesticación, protección y posteriormente hacia el dominio de la reproducción de animales y plantas, para finalmente desembocar en la manipulación genética de sus aparatos reproductivos. Su dominio territorial acompañó esta aventura que forma parte de lo que llamamos cultura, civilización: cultivar.

Conforme a este proceso, los conocimientos y los medios tecno-científicos posibilitaron el concepto del dominio de la naturaleza como empresa científica, como objetivo cultural o civilizacional. Las acciones de esta aventura produjeron, al mismo tiempo, destrucciones y producciones de naturaleza. Las primeras, aunque evidentes, no inquietaron a las sociedades mientras no vivieron esas afectaciones como limitaciones y peligros a su propia existencia. Las sociedades destruyen a la naturaleza y ahora la naturaleza retroactúa y pone en peligro la sobrevivencia de los seres humanos. Por su parte, las acciones de producción y reproducción de la naturaleza, aunque positivas, insustituibles y urgentes han quedado rezagadas respecto a las necesidades humanas de sobrevivencia y expansión y a las acciones de reparación de daños ecológicos.

Las acciones que afectan nuestra biosfera, nuestro hábitat proceden de dos grandes determinaciones. Unas evidentemente bárbaras, como las actividades cotidianas de la sociedad civil que ensucian y destruyen ríos, lagos, mares, bosques, campos de cultivo. Del mismo tenor, acciones del Estado, como la destrucción de las selvas en México para ampliar las fronteras agrícolas, desmesura de Luis Echeverría al constatar que el modelo del desarrollo estabilizador sucumbía, en buena medida porque el (milagro económico mexicano)  jamás obedeció a la competitividad y productividad del sistema, sino a la incorporación masiva de tierras ociosas y mano de obra descalificada y desocupada.

Otras acciones dañinas provienen de la producción de bienes y servicios considerados como «avances» y cuya introducción en la vida productiva se revela posteriormente con afectaciones al medio ambiente. Tal vez el ejemplo paradigmático en nuestra sociedad sea la sustitución de los envases de papel y vidrio, bolsas y botellas, por plásticos. Éstos modificaron la industria del empaque de bienes, redujeron costos de producción y envase, ayudaron al transporte y distribución de mercancías, generaron en fin, nuevas industrias y crearon riquezas como empleos y salarios para trabajadores y ganancias de empresarios. En contra, los plásticos contaminan e invaden todos los espacios naturales y sociales, por lo menos en México.

En ambos ejemplos puede alegarse que las acciones buscaban una solución a problemas y que las intenciones eran buenas. En estos ejemplos existen también datos para testimoniar los daños al medio ambiente, que ahora se revierten en contra de nuestra sociedad. Los ejemplos y contra-ejemplos pueden multiplicarse. De igual manera pueden citarse casos en los cuales la ciencia y la tecnología han generado capital natural, es decir, no únicamente han protegido el hábitat, sino que han producido «nueva naturaleza». Sería el caso de las semillas mejoradas, los invernaderos, las producciones de ganados, los logros en piscicultura, las presas y un elevado número de bienes y servicios que existen gracias a la intervención de los seres humanos ampliando los mundos vegetal y animal.

Entre fracasos y destrucciones, entre éxitos y esperanzas ha surgido la idea de construir la «economía verde». El movimiento a escala planetaria cuenta con eventos «Cumbre» que han contribuido a tomar conciencia de los graves problemas ocasionados por la destrucción del medio ambiente y la urgente necesidad de construir «capital natural». Recientemente en México se lanzó un proyecto del gobierno federal que culminará con la formación del Centro de Economía Verde. El titular de la SEMARNAT lo definió de la manera siguiente: (Será un Centro muy dinámico y sencillo con expertos de todas partes. La intención del Centro es ir preparando a las empresas y a nuestra economía para que sea verde, que la balanza comercial sea verde, los empleos sean verdes, que consumamos menos petróleo, que alineemos las políticas a una economía verde) (Sara Cantera, Facilitan apoyos verdes, Negocios, Reforma, 28/IX/2011). En el mismo tenor, el secretario del ramo remarcó la existencia del Centro de Negocios Forestales en la CONAFOR, que pretende crear un fondo empresarial que no dependa de los subsidios gubernamentales, para (crear naturalezas).

El lenguaje utilizado anuncia una nueva época en México, más allá del crédito que nos merezcan estos anuncios y las metas que logren. Vivimos una nueva época. En el mundo han sido registrados 5 mil 529 novedosos proyectos para obtener recursos  del Mecanismo de Desarrollo Limpio, el 79.09% destinado a la región Asia y Pacífico. En México el esfuerzo de los últimos cuatro años ha logrado registrar 694 proyectos. Son grandes proyectos que exigen diseños rigurosos con una base tecno-científica sólida.

En realidad habría que considerar a los miles de esfuerzos que por todo el país realizan personas y grupos preocupados por cuidar la naturaleza, pero con proyectos productivos. Entre los más evidentes resalta el esfuerzo del INFONAVIT para que el 100% de sus créditos incluyan un monto extra para que las casas construidas sean «ecológicas» y por ahora el monto de «Hipotecas Verdes» otorgado, a junio de 2011, alcanza 160, 634 préstamos.
Existen por supuesto muchos problemas. Uno grave, es el relativo con la normatividad. «Y es que lámparas LED, celdas fotovoltaicas, calentadores solares, válvulas externas para llaves de agua, mingitorios sin agua, entre otras tecnologías “verdes”, carecen de normas en México». Las consecuencias son alarmantes: «La falta de normas en el mercado de las ecotecnologías provoca que tanto hogares como gobiernos adquieran productos de baja calidad…» (Nallely Ortigoza, Falta normatividad en ecotecnologías, Negocios, Reforma, 4/X/2011).
Falta mucho por hacer en esta materia. Los ejemplos más publicitados ponen en evidencia que la competitividad, la productividad y las bases de ciencia y tecnología se combinan con una mentalidad directiva de avanzada, sea en instituciones públicas o en organizaciones privadas. Un último ejemplo sirve para constatar las afirmaciones antes expuestas. Este ejemplo corresponde al ámbito de los servicios. Starbucks Coffee  México  busca «transformar los 314 puntos de venta para hacer más eficiente la operación del negocio, reducir costos, así como las emisiones de CO2 al medio ambiente… Iniciará una campaña para que los consumidores se animen a sustituir los tradicionales vasos desechables por termos y tasas para café, a cambio de un descuento de un peso al momento de hacer la compra» (Ramiro Alonso, Starbucks quiere ser  más “verde”, Cartera, El Universal, 6/X/2011). Por esos rumbos corren las nuevas ideas para el desarrollo, mientras en Veracruz, calificado en último lugar en materia medioambiental en los índices de competitividad nacionales, marcha sin rumbo, a la deriva en estas nuevas ideas. Veracruz es verde, pero está verde que construya una economía verde, como está alejado de las tendencias nacionales y mundiales sobre el desarrollo. 


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